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Por: Denise Giusto Bilic, Especialista en seguridad informática de ESET Latinoamérica 

2018 fue un año difícil para la seguridad corporativa con algunas de las mayores filtraciones de datos de la historia. Primero, Facebook fue afectado con casos como el de Cambridge Analytica. Luego, Apple fue obligado a eliminar Onavo Protect VPN debido a la violación de la privacidad de los usuarios.

La cantidad de usuarios cuya privacidad digital se puso en peligro por fugas de información en 2018 probablemente superó los 2.000 millones antes del final del tercer trimestre. Tan solo cinco organizaciones habían expuesto casi 1.800 millones de registros de ciberataques antes de mediados de año: Aadhaar, Exactis, Under Armour, MyHeritage y Facebook.

En este contexto, se vaticina un cambio en términos de privacidad para las compañías más grandes del mundo. Los lineamientos para una nueva política de privacidad, probablemente, evolucionen con la GDPR como punto de partida. Esta nueva regulación europea sobre la seguridad de la información personal que pretende devolver el control a los usuarios y simplificar el ambiente regulatorio entró en vigencia el 25 de mayo del año pasado.

Desde entonces, han sucedido modificaciones en las leyes de diversos países latinoamericanos para mantenerse a la orden del día, cambios que impactan de forma directa a las empresas locales forzándolas a actualizar sus procesos y estándares de seguridad. Es interesante notar que, según el ESET Security Report, en 2018 el 22 % de las empresas encuestadas incrementó su presupuesto de seguridad.

Otra tendencia que impactará en el ambiente corporativo es la inclusión de dispositivos IoT. Su instalación en el sistema empresarial puede significar una puerta de acceso para cibercriminales si no se toman los recaudos necesarios. Debido a la diversidad de fabricantes y modelos, las pautas de desarrollo seguro no siempre se cumplen, por lo que recaerá sobre las empresas la responsabilidad de realizar un adecuado análisis de riesgo para encontrar el dispositivo más seguro y desplegarlo de la mejor manera.

Asimismo, otra apuesta del mundo tecnológico se da en el marco de la inteligencia artificial (IA). Según IDC, la inversión mundial en sistemas de inteligencia artificial y cognitiva podría aumentar a los USD 52,2 mil millones hacia 2021. Aunque la IA se utiliza desde hace varias décadas en herramientas de seguridad para detectar y detener incidentes, se están viendo algunas pruebas de concepto para su aplicación en entornos de ataque.

Finalmente, el malware dedicado a la criptominería es otro de los escenarios planteados para este 2019, según demuestran las cifras: en 2018, las detecciones de mineros aumentaron un 186 % respecto a 2017. La mayor capacidad de procesamiento de los equipos, la creciente popularidad de las criptomonedas y la masificación de las tecnologías de minado desataron un boom en la técnica conocida como cryptojacking

 
 
 






 



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