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Hoy en día, se habla tanto de emprendimiento que parece ser un mero término de moda. Sin embargo, emprender es una tarea compleja que involucra el desarrollo de ciertas capacidades, así como la implementación de conocimientos básicos del marco jurídico y administrativo.

No obstante, un informe del Banco de Desarrollo de América Latina menciona  que el emprendedor latino minimiza estas premisas concibiendo a los negocios como el hecho de tener una idea y abalanzarse al mercado con la expectativa de que todo saldrá bien. Gran parte de los pequeños negocios que nacen bajo esta ideología tendrán escasas posibilidades de crecer y ser rentables, puesto que sus ingresos son “bajos y volátiles”.

En este contexto, Ecuador no se queda al margen. Según el Global Entrepreneurship Monitor, el ecuatoriano emprende, pero no genera empleo. Además, el GEM señala que la tasa de emprendimientos nacientes (los que tienen hasta 3 meses sin pagar sueldos) es de 22.4% versus la tasa de emprendimientos nuevos (los que tienen entre 3 y 42 meses que han pagado sueldos) que es del 11%, existiendo una diferencia importante entre quienes logran pasar el tiempo de subsistencia.

A continuación, presentamos los resultados del análisis de cómo se forjan las relaciones del emprendedor con sus proveedores, clientes, equipo de trabajo y cómo esta interrelación aporta a la subsistencia de las empresas emergentes.

En primer lugar, debe existir un diálogo fluido, constante y fiable, en el que se fomente la transparencia de la información y se realice un seguimiento de acuerdos. A su vez, los espacios de trabajo deben ser abiertos e invitar al diálogo y al trabajo colaborativo. Es importante que cada integrante esté informado del rumbo del negocio, así como de sus retos y oportunidades.

Segundo, el emprendedor debe enfocarse en la resolución de conflictos. El líder de un negocio emergente es el mediador en las tensiones del equipo y también su principal motivador.  Se debe evitar contratar personas con débil manejo de emociones, ya que este tipo de personas pueden afectar de manera negativa al clima de la empresa. Se recomienda aprovechar espacios informales de interacción laboral como los almuerzos para proceder a la resolución de conflictos.

Tercero, se necesita aprovechar el potencial creativo del equipo, mediante el trabajo por resultados y la implementación de elementos lúdicos en las oficinas que promuevan la interacción y drenen las tensiones de las arduas jornadas. Todo esto, acompañado de una rotación de roles para que cada integrante tome conciencia sobre los retos que cada puesto de trabajo enfrenta.

Cuarto, hacer de la innovación un eje importante de la compañía. El emprendedor debe asegurarse de crear un ambiente que estimule la inteligencia creativa de su personal, con el fin de que ideas novedosas se produzcan a diario. No se debe subestimar las fuentes de donde una buena idea puede surgir.

Quinto, fomentar una visión prospectiva. Tanto el emprendedor como el equipo de trabajo deben llevar en sus mentes y corazones, la misión y visión de la empresa. Esto quiere decir la razón de ser de la compañía y sus proyecciones a largo plazo. Se recomienda transformar en socios estratégicos a los proveedores y convertir en embajadores de marca a los clientes.

Fuente: Marlon Tandazo Palacio, Consultor en estrategias de comunicación y negocios

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 






 



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